Dormir, es una necesidad vital que permite a nuestro cuerpo descansar y renovarse durante la noche. Tener una buena calidad de sueño, es un factor clave para estar en forma, tanto física como mentalmente.
Hoy en día, un tercio de la población adulta se queja por sufrir de insomnio o por tener una mala calidad del sueño ¿Por qué? ¿Cómo solucionar estos problemas de sueño? Tener un buen sueño es esencial para nuestro cuerpo, ya que es durante esta fase, que nuestro cuerpo elimina las toxinas, se recarga de energía y se rejuvenece.

Si sufres de insomnio o te levantas varias veces en la noche, es importante que encuentres una solución o busques una manera de mejorar la situación. Sin embargo, muchas veces esto se debe al estilo de vida que llevamos.

Por ejemplo, yo estaba comiendo mucho antes de ir a dormir y no sabía que esto podía tener un impacto en mi calidad de sueño ¡Pues sí! El estrés, el miedo, la ansiedad, el dolor o la alimentación inadecuada, no ayudan para nada a que tengamos dulces sueños.

Con respecto a la alimentación, te cuento que una de las cosas más importantes para tener un sueño tranquilo, es saber manejar y entender nuestro sistema digestivo. Es posible, que nunca hayas relacionado esto con tu problema de sueño, pero una digestión rápida y fácil nos permitirá tener una noche reparadora y tranquila.

Manejar nuestra alimentación de noche, nos ayudará a levantarnos descansados, con energía y con buen semblante. No con una cara de: “ No he dormido durante días”.

A continuación, encontrarás algunos consejos que puedes poner en práctica para tener una alimentación equilibrada y dormir mucho mejor.

1- Cenar 3 horas antes como mínimo antes de ir a dormir

Dependiendo de tu ritmo diario, lo ideal es cenar alrededor de las 19 h-19.30. El objetivo está en terminar la cena por lo menos 3 horas antes de ir a dormir. De esta manera, le darás tiempo a tu estómago de hacer su trabajo y de digerir los alimentos correctamente.

Si andas con días agitados y debes cenar tarde, lo importante es tener una dieta equilibrada y comer alimentos ligeros (sobre todo verduras cocidas y nada de harinas). Entre más tarde sea, más ligero debes comer.

¡Bueno! Los fines de semana o de vez en cuando, puedes permitirte locuras, pero es importante que guardes la rutina al menos entre semana para que tu cuerpo se habitúe.

2- Comer con calma, ser consciente de lo que comes y masticar bien los alimentos

Para ayudar a la digestión y aprovechar el valor nutricional de los alimentos, es importante estar consciente de lo que comemos y masticar bien los alimentos. Evita comer frente a una pantalla, parado o mientras trabajas. Es importante tomar el tiempo de comer y disfrutar de los que comes. De esto depende de que los alimentos nos nutran y además, al ser bien masticados, el proceso de digestión será mucho más fácil.

3- Evitar el consumo de ciertos alimentos en la noche

Los productos estimulantes

Café, té, alcohol y tabaco. La cafeína y la teína reducen el tiempo de sueño profundo y alteran el sistema nervioso, el alcohol reduce el tiempo total de sueño y sobre todo el tiempo de sueño REM, y finalmente el tabaco, es un estimulante que evita que nuestro cuerpo entre en sueño profundo.

Alimentos industriales y procesados

Estos alimentos generalmente traen muchas toxinas que son difíciles de eliminar por nuestro cuerpo durante la noche.

Al tener un sueño profundo, la temperatura de nuestro cuerpo baja y puede descansar. De lo contrario, si consumimos alimentos pesados, nuestro cuerpo debe trabajar más y la temperatura de nuestro cuerpo tiende a aumentar.

Si no le damos el tiempo a nuestro cuerpo de reposar realmente, nos levantaremos siempre cansados (Aquí está la importancia de tener una alimentación ligera y nutritiva en las noches).

La carne roja

Este es el alimento que toma más tiempo en ser digerido (incluso puede tomar toda la noche o días, dependiendo de la cantidad ingerida). Por ello, este alimento interrumpe nuestro sueño y evita que tengamos una noche reparadora.

Azúcares con alto índice de glucosa

El pan blanco, la pasta blanca, las galletas, entre otros. Son productos que causan nerviosismo y no dejan que nuestro cuerpo este relax durante la noche.

4- Disociar ciertos alimentos

Para garantizar una digestión adecuada, es importante separar las proteínas de origen animal de las harinas (por ejemplo, separar las patatas fritas de la carne). Siendo dos alimentos difíciles a digerir, con esta mezcla le estás dando un trabajo doble a tu cuerpo en la noche.

5- Evitar las frutas al final de la cena

Siendo alimentos muy fáciles de digerir, si se consumen al final de la cena, estos son estoqueadas por encima del bolo y fermentados en la espera de ser asimilados. Esto puede causarte agrieras y pesadez.

Si te encantan las frutas como a nosotras, te recomendamos hacerlo antes del plato fuerte o simplemente comer una BIG ensalada de frutas como cena ¡Nutrición y ligereza garantizada!

6- Remplaza el postre por una infusión que te ayude en el proceso de digestión y que te relaje antes de ir a dormir

La limonaria, lavanda, manzanilla, albahaca y anís verde, son plantas que se pueden preparar como infusiones, que nos ayudan a digerir mejor los alimentos y relajan nuestro cuerpo preparándolo para tener una noche tranquila.

dormir-mejor

Después de toda esta avalancha de información, te preguntas :

¿Cuál sería la cena ideal para poder dormir bien?

Cuando se trata de comer sano y delicioso, yo siempre propongo lo siguiente.

70% de plantas

En sopas, ensaladas, zumos…Las elijo de acuerdo con el deseo del momento y las frutas/verduras de temporada.

30% de proteínas o cereales

Huevos, queso fresco de cabra, frutos secos, pescado azul, arroz, quinoa, soja, trigo…

Como de ahora en adelante tomarás la cena 3 hora antes de ir a dormir, puedes aprovechar las 2 horas que te quedan para descansar, escuchar música relajante mientras haces algunos ejercicios de yoga o lees tu libro preferido.

Olvídate de la tele, el compu, el iPad o todo aparato electrónico que estimule tu cerebro y te impida de tener un sueño reparador. Dormir bien nos hace descansar, despertar felices y llenarnos de buena energía para afrontar el día a día.

Con todo esto, ya me dio ganas de ir a dormir en una cama suave con un aroma a lavanda y rosas ¿Y tu lista para ir a dormir bien esta noche?